Ha vuelto Torres y con él la alegría, por primera vez en lo que va de temporada, al Liverpool, lleno de dudas, tristeza y decepciones hasta la fecha. Su victoria ante el enemigo Manchester United le abre una puerta hacia la esperanza de volver a luchar por la Premier. Cierto es que el objetivo es muy complicado y tampoco es que hoy el Liverpool haya dado muestras de gran mejoría pero ganar al United en el contexto en el que se encontraba podría reactivarle. Eso, claro, si juega Torres. El Liverpool es otro distinto con él. Su mera presencia en el campo genera el miedo en el contrario, consciente de que el madrileño puede liarla con su velocidad en cualquier momento. Parecía que sólo el United podía ganar pero Torres sorprendería a Ferdinand y Vidic para darle la victoria a su Liverpool.
Salía el United sin Nani, pese a hacer un partidazo en Moscú, pero sí con Giggs, Carrick y Scholes ya recuperados más los habituales Valencia, Berbatov y Rooney. De nuevo, Owen al banco. Benítez, por su parte, introducía a Fabio Aurelio como novedad en el volante izquierdo, con dos delanteros (Kuyt y Torres) y Benayoun en banda. Repetían Leiva y Mascherano. Tras un intercambio inicial, el Manchester se hacía con el balón y el dominio del choque, haciendo correr más de la cuenta a un Liverpool que, pese a presionar, no olía la pelota. De la mano de Scholes, el United jugaba rápido, a pocos toques y dominando los espacios, todo ello con la tranquilidad del que sabe bien lo que hace. Giggs y Rooney se unían al pelirrojo para superar al Liverpool en la zona ancha. Por alto, Berbatov se imponía en cada lucha y bajaba el balón con calidad, apareciendo más tarde para combinar en corto con sus compañeros. Lo único que les faltaba a los red devils era la definición, ya que no acababan de finalizar sus trenzadas jugadas. La mayoría de ellas acababan en centros de Valencia sin rematar o en finas imprecisiones cerca de la frontal. El Liverpool sólo vivía del miedo que generaba Torres esperando a una posible contra en el centro del campo y de recuperaciones en la banda derecha del United por falta de entendimiento entre O'Shea y Valencia, que prácticamente se chocaban al estar en la misma zona.
La segunda parte empezaba de otra manera, con el Liverpool atacando aprovechándose del bajón tremendo de Scholes. El pelirrojo ya no volvería a aparecer durante el partido, motivo por el cual sería sustituido. Pese a ello los de Ferguson recuperarían el dominio del partido aunque sin llegar ni de lejos a la intensidad y precisión de la primera mitad. Tenía el balón pero no metía miedo. Berbatov también se borraba del partido y poco a poco la presión del Liverpool se hacía notar sobre todo por el descenso de actividad del centro del campo mancuniano, reducido a Carrick. Aun así el gol estaba más cerca de la portería de Reina que la de Van der Saar pero, cosas de Torres, el ariete cogía una pelota al espacio y se marchaba rapídisimo de Ferdinand para definir de manera sensacional ante un rendido Van der Saar. Momento de locura en Anfield, que volvía a creer en su equipo, que no estaba haciendo un buen partido, siempre a merced del rival, pero que conseguiría aguantar hasta el final a un Manchester que ya había flojeado demasiado y no podía recuperar las sensaciones de la primera mitad. En su intento de empatar los red devils incluso encajarían un gol final de Ngog.
Posiblemente se haya visto el mejor fútbol desarrollado por el Manchester United en lo que va de temporada, jugando de memoria a una velocidad y una precisión altísimas en el primer periodo, fallando sólo en la definición. Ha dominado al Liverpool durante casi todo el partido, con la vuelta del genial Scholes, un futbolista magnífico mermado últimamente por su físico. La mejor cara del United se ha visto con él sobre el campo y en parte no es buena noticia para Ferguson, que aún debe recurrir a él pese a todo.
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