lunes, 26 de octubre de 2009

Torres da la primera alegría a su afición

Ha vuelto Torres y con él  la alegría, por primera vez en lo que va de temporada, al Liverpool, lleno de dudas, tristeza y decepciones hasta la fecha. Su victoria ante el enemigo Manchester United le abre una puerta hacia la esperanza de volver a luchar por la Premier. Cierto es que el objetivo es muy complicado y tampoco es que hoy el Liverpool haya dado muestras de gran mejoría pero ganar al United en el contexto en el que se encontraba podría reactivarle. Eso, claro, si juega Torres. El Liverpool es otro distinto con él. Su mera presencia en el campo genera el miedo en el contrario, consciente de que el madrileño puede liarla con su velocidad en cualquier momento. Parecía que sólo el United podía ganar pero Torres sorprendería a Ferdinand y Vidic para darle la victoria a su Liverpool.

Salía el United sin Nani, pese a hacer un partidazo en Moscú, pero sí con Giggs, Carrick y Scholes ya recuperados más los habituales Valencia, Berbatov y Rooney. De nuevo, Owen al banco. Benítez, por su parte, introducía a Fabio Aurelio como novedad en el volante izquierdo, con dos delanteros (Kuyt y Torres) y Benayoun en banda. Repetían Leiva y Mascherano. Tras un intercambio inicial, el Manchester se hacía con el balón y el dominio del choque, haciendo correr más de la cuenta a un Liverpool que, pese a presionar, no olía la pelota. De la mano de Scholes, el United jugaba rápido, a pocos toques y dominando los espacios, todo ello con la tranquilidad del que sabe bien lo que hace. Giggs y Rooney se unían al pelirrojo para superar al Liverpool en la zona ancha. Por alto, Berbatov se imponía en cada lucha y bajaba el balón con calidad, apareciendo más tarde para combinar en corto con sus compañeros. Lo único que les faltaba a los red devils era la definición, ya que no acababan de finalizar sus trenzadas jugadas. La mayoría de ellas acababan en centros de Valencia sin rematar o en finas imprecisiones cerca de la frontal. El Liverpool sólo vivía del miedo que generaba Torres esperando a una posible contra en el centro del campo y de recuperaciones en la banda derecha del United por falta de entendimiento entre O'Shea y Valencia, que prácticamente se chocaban al estar en la misma zona.
La segunda parte empezaba de otra manera, con el Liverpool atacando aprovechándose del bajón tremendo de Scholes. El pelirrojo ya no volvería a aparecer durante el partido, motivo por el cual sería sustituido. Pese a ello los de Ferguson recuperarían el dominio del partido aunque sin llegar ni de lejos a la intensidad y precisión de la primera mitad. Tenía el balón pero no metía miedo. Berbatov también se borraba del partido y poco a poco la presión del Liverpool se hacía notar sobre todo por el descenso de actividad del centro del campo mancuniano, reducido a Carrick. Aun así el gol estaba más cerca de la portería de Reina que la de Van der Saar pero, cosas de Torres, el ariete cogía una pelota al espacio y se marchaba rapídisimo de Ferdinand para definir de manera sensacional ante un rendido Van der Saar. Momento de locura en Anfield, que volvía a creer en su equipo, que no estaba haciendo un buen partido, siempre a merced del rival, pero que conseguiría aguantar hasta el final a un Manchester que ya había flojeado demasiado y no podía recuperar las sensaciones de la primera mitad. En su intento de empatar los red devils incluso encajarían un gol final de Ngog.

Posiblemente se haya visto el mejor fútbol desarrollado por el Manchester United en lo que va de temporada, jugando de memoria a una velocidad y una precisión altísimas en el primer periodo, fallando sólo en la definición. Ha dominado al Liverpool durante casi todo el partido, con la vuelta del genial Scholes, un futbolista magnífico mermado últimamente por su físico. La mejor cara del United se ha visto con él sobre el campo y en parte no es buena noticia para Ferguson, que aún debe recurrir a él pese a todo.

jueves, 22 de octubre de 2009

Una oportunidad impensablemente desperdiciada

REAL MADRID 2-3 MILAN
16 Copas de Europa en el campo, los dos mejores clubes del mundo frente a frente, un Milan en muy baja forma. Se daban las condiciones perfectas para que el Real Madrid, que tanto ha invertido con motivo de la final de Champions en el Bernabéu, se luciera ante toda Europa y dijera "aquí estoy yo", justo un día después de la dolorosa derrota de su archienemigo ante el Rubin Kazan. Tras lo visto en la primera parte estoy seguro que nadie daba un euro por el Milan. Pero, cosas del fútbol, los de Leonardo han remontado. Ver para creer.

Salía el Madrid con el once esperado tras la baja de Higuaín, en el que entraban los 4 defensas titulares, Xabi Alonso y Lass en el centro, Granero y Kaká delante con Benzema y Raúl arriba. En el Milan, Inzaghi era la punta de un ataque formado por Pato y Ronaldinho en bandas con Ambrosini, Pirlo y Seedorf por detrás.  El Madrid comenzó pronto a pasar por encima de los italianos, cuyos atacantes y centrocampistas naufragaban y dejaban totalmente a sus anchas a los blancos. Por los costados, por el centro, había multitud de espacios libres. El gol no tardaría en llegar. Efectivamente no tardó. Parecía que iba a darse tras un penalty monumental sobre Benzema, pero, al no ser pitado, el gol tuvo que producirse más tarde, gracias a un fallo ridículo de Dida. El partido se antojaba facilísimo para el conjunto blanco, ideal para golear a un grande muy grande como el que tenía enfrente (más por historia que por actualidad, claro está). Sin embargo, en lugar de crecerse, el Madrid bajaría mucho su nivel de juego. Imprecisiones, discontinuidad, poca insistencia. El equipo blanco no sólo no era capaz de machacar a un rival tierno sino que ni siquiera encontraba modo alguno de trenzar jugadas. Su dibujo se convirtió en un rombo con Lass en la derecha, Granero en la izquierda y Kaká en mediapunta, generado por la tendencia del brasileño a estar en el centro siempre, también en presencia defensiva, lo cual obligaba a Lass a pisar la derecha todo el rato para que Seedorf y Zambrotta no se juntaran peligrosamente con Ronaldinho. Personalmente habría creído más conveniente jugar con Granero en la derecha y Kaká más escorado a la izquierda Pellegrini no quiso modificar el dibujo, supongo que para seguir insistiendo en la recepción en el centro del campo y posterior contraataque de Kaká .  No había control ni imaginación. El resultado era una alternancia de imprecisiones, sobre todo de Kaká y de Ramos, y de lentitud, escenificada en Granero que, pese a esto, era el que más claro lo tenía todo junto a Alonso. Lo peor de todo es que el Madrid tenía suficiente para vivir tranquilo contra un rival que no daba ninguna muestra de existencia a excepción de Pato, que de vez en cuando rompía a Marcelo. El Madrid jugaba muy mal y ganaba sobrado.

En la segunda parte los de Pellegrini comenzaban con más ritmo y llegada, más conscientes de la oportunidad ante la que estaban porque aún podían dejar una buena imagen. Poco duró ese arreón, justo hasta el gol de Pirlo en un chute lejano que sorprendió a Casillas. Se puede considerar fallo del portero. Por si acaso, Iker regaló un segundo gol prácticamente seguido con una salida absurda. El error de Dida quedaba sobradamente compensado. El resultado no reflejaba lo visto hasta ese momento si bien uno podía y debía recordar al Madrid su conformismo. La situación era increíble, momento para que Kaká tirara del carro. Pero no era la noche del brasileño, totalmente lamentable, sin dar una a derechas, siguiendo el hilo de sus más recientes actuaciones. El partido estaba loco, con un Madrid plantado en campo rossonero aunque sin control. Drenthe tiraba de explosividad para enchufar a su equipo. El Milan estaba vendido otra vez aunque con Pato luciéndose y burlándose de Marcelo y de quienes salían a su alcance. Tan loca era la situación que Drenthe fue el encargado de empatar el choque, que olía a remontada blanca. Casi al final llegaba un gol mal anulado a Thiago Silva, que hacía saltar las alarmas de nuevo. Ya no olía tan bien. La remontada acabó de esfumarse cuando en la única combinación de nivel del Milan Pato marcaba por detrás de Marcelo tras pase magnífico de Seedorf, previa acción de Ronaldinho.

Era partido para ganar y golear a todo un Milan en horas bajas, una victoria que dejase huella en Europa e hiciera crecer al Madrid. Impensablemente el Madrid ha resucitado al Milan y al barcelonismo. Esto ha sido más que una derrota, sin duda, mucho más dura que la del Pizjuán.

domingo, 18 de octubre de 2009

Altibajos merengues y apagón culé

REAL MADRID 4-2 VALLADOLID

Reacción dudosa del Madrid en su regreso a la victoria. Hoy ante el Valladolid ha vuelto a dar constancia tanto de su facilidad goleadora como de su irregularidad.
De nuevo con la desafortunada baja de Cristiano Ronaldo y la suplencia de un cansado Kaká, Pellegrini ha tirado de Granero y Van der Vaart para completar un once en el que ha regresado la dupla Xabi Alonso-Lass. Contra un Valladolid que ha salido a presionar sin miedo, los blancos han empezado realmente bien, poniéndose con un 2-0 en los primeros 20 minutos. Jugaba con fluidez, a pocos y cortos toques que encontraban un jugador blanco en cada avance. Ahí Van der Vaart, Granero y Marcelo han lucido mucha movilidad y toque. Los dos primeros alternaban el exterior y el interior del campo para atacar al equipo rival, consiguiendo desbordar y centrar por fuera cuando se requería y convertirse en referencia por dentro además de dejar libre las bandas para las subidas de Marcelo y Ramos. Los tres jugadores necesitaban demostrar su valía por sus respectivas situaciones. Y lo han hecho, aunque, eso sí, de manera irregular, como todo el Madrid en sí. Porque después de ese momento de dominio el partido se le ha empezado a complicar, incluso antes de que el Valladolid acortara distancias con el golazo de falta de Nauzet. La salida desde atrás se hacía dificultosa porque Pepe y Albiol sufrían con la presión de Font y Diego Costa, quien por cierto ha hecho un partido notable. Han perdido balones importantes en zonas peligrosas. Sólo el buen hacer de Xabi Alonso y las ayudas que proporcionaba Granero al meterse por el centro del campo han aliviado este mal. Antes del descanso Marcelo ha confirmado su buen partido con un bonito gol con la derecha tras jugada individual.

Tras el descanso el Madrid ha vuelto a imponerse sobre los de Mendilíbar gracias al recital de Xabi Alonso . Ha ejecutado una serie de pases precisos y complicados a media distancia impresionantes gracias a los cuales el Madrid ha respirado y dominado . Eso sí, no ha sentenciado, con un descenso de actividad por parte de los 4 atacantes. El Valladolid ha aprovechado la indefinición de su rival para ponerse 3-2. Granero y Van der Vaart han desaparecido y Diego Costa y los suyos han estado cerca de empatar. Pero al final Higuaín ha roto cualquier ilusión de los violetas y ha sentenciado con un precioso tanto.

Otra vez han aparecido las pájaras del Madrid que han podido costarle muy caro, repitiéndose una historia que lleva sufriendo pero de la cual sigue salvándose en todos sus partidos disputados en casa.

VALENCIA 0-0 BARCELONA

No ha habido goles pero sí un gran partido. En la jornada anterior el Sevilla venció al Madrid. Ahora el Valencia ha sacado un empate que fácilmente podría haber sido victoria ante el Barcelona. En ambos partidos se ha demostrado que se puede luchar contra el Madrid y el Barça, que no hay por qué temerles. Hacía tiempo que no se veían equipos en España que pusieran en apuros a los dos grandes, que se paseaban por todos los campos.

Emery ha realizado un buen planteamiento ante la baja de su máxima estrella, David Villa, una ausencia terrible que en principio debía afectarle mucho más de lo visto. El técnico lo ha subsanado alineando a Mata, Silva y Pablo Hernández muy juntitos arriba, en constante movimiento, con tres centrocampistas, Albelda, Banega y sorprendemente Mathieu. El Barça, también condicionado, en su caso por el virus FIFA, ha jugado con Messi de máxima referencia, sin Ibrahimovic ni Henry. Iniesta y Pedro han jugado en los extremos.
Decía que el Valencia ha podido ganar al Barça. Ha dominado la primera parte, robando en el centro del campo para salir arriba con peligro por la energía de los tres pequeñitos. Su dominio no se limitaba a la contra ni mucho menos. Han gozado de posesiones bien trenzadas. En defensa    han cerrado al Barça. La inclusión de Mathieu como interior zurdo ha ayudado a Bruno y ha hecho que el Valencia no sucumbiera por alto. Lo que le ha faltado al Valencia ha sido la finalización e incluso se podría decir que el número de oportunidades. Hacía todo el trabajo bien desde atrás hasta arriba pero fallaba la determinación final, el último pase. Pequeños desajustes que seguramente han impedido su victoria. En la segunda parte ha tenido menos oportunidades aunque éstas han sido más peligrosas, sobre todo una de Silva cantada. El Barça se ha fortalecido en la segunda mitad, llegando a poder controlar a los locales. Sin embargo no ha encontrado la chispa habitual en ningún momento debido, en mucha parte, a que Messi ha estado muy flojito, cansado me atrevería a decir. Tampoco Xavi e Iniesta han estado a un nivel adecuado. El Barça ha estado muy gris, afectado por el virus FIFA ante un rival muy complicado cuando de verdad se plantea cosas serias.

Este partido, junto al Sevilla-Madrid, debería servir de ejemplo para recuperar la grandeza que hace poco tuvo la Liga cuando se hacía tan complicado para los dos grandes visitar estos campos y había rivales capaces de pelearles el título.

PD: Quisiera recordar a Andrés Montes, todo un genio que nos dejó  el viernes por la noche. Lo conocí de los partidos de la NBA que comentaba junto a Daimiel y entonces ya me resultó un tipo muy simpático. Fue en La Sexta cuando me percaté de su grandeza. No entendía demasiado de fútbol, es cierto, pero su humor y su forma de retransmitir tan diferente al resto nos alegraban siempre. Personalmente me he divertido muchísimo escuchándole por TV. Por ello le he apreciado y su muerte me ha dejado helado. Desde aquí unas pocas líneas para recordarle siempre. D.E.P. ¡¡jugón!!

martes, 6 de octubre de 2009

Paciencia con el Madrid

El Sevilla-Madrid no sólo ha dejado una derrota para los blancos, también ha desatado el nerviosismo entre su afición. Dudas, muchas dudas se ciernen ya en torno a Pellegrini cuando apenas se llevan jugados 8 partidos oficiales.

Los números no suelen decir gran cosa en el fútbol pero lo cierto es que los resultados (7 victorias, 1 derrota) obtenidos por un equipo tan renovado como el madridista son meritorios. El Real Madrid está inmerso en un nuevo proyecto después de la renovación sufrida este verano. Nuevo presidente, nuevo cuerpo técnico, nuevo entrenador, nuevos jugadores y nuevas ideas. Los fichajes que ha hecho el Madrid no son simples complementos para mejorar la plantilla anterior. Cristiano Ronaldo, Kaká, Benzema y Xabi Alonso están destinados a marcar la dirección del juego madridista. El fútbol de los de Pellegrini se construirá y girará en torno a ellos puesto que son superiores técnica, física y mentalmente y cuando se conozcan irán trazando grandes jugadas, cada vez más constantes, lo cual dará fluidez al juego. Sin embargo, todo fluirá cuando se conozcan y de momento no se conocen lo suficiente. Por eso es lógico no ver a Xabi Alonso con las ideas claras, ni a Kaká moviéndose cómodamente, ni a Benzema destacar. Y tampoco hemos visto la mejor versión de Cristiano que, pese a todo, ya ha brillado sobremanera. El proceso dura mucho más de 8 partidos. No se puede ver una idea sólida del Madrid aún; para ello habrá que esperar. Es perfectamente normal que pierda ante el Sevilla en el Pizjuán y más a estas alturas del proyecto. Así pues, no entiendo estas críticas. La expectación creada es muy alta y las exigencias también deben serlo, está claro, pero no considero concebible cargar así contra un equipo que aún no se ha formado. Probablemente estas críticas también estén motivadas por el gran estado del máximo rival, que es el mejor equipo de Europa. La comparación con el Barça no es justa ahora; tal vez dentro de 3-4 meses sí lo sea. El proyecto madridista está pensado a corto, medio y largo plazo. Sí, a corto plazo también pues el madridismo tiene en mente la final de la Champions en el Bernabéu, una meta algo justa en el tiempo pero alcanzable. Sigo pensando que este Madrid estará bastante formado allá por febrero. Pero creo que este Madrid aspira mucho más a medio plazo, tras un primer año de formación.

No sé si el madridismo será capaz de aguantar un año en blanco. El club debería concienciar a su afición sobre esta posibilidad. Realmente pienso que hay muchas opciones de que el Madrid  no gane ningún título esta temporada y no lo digo por el juego mostrado hasta ahora, que tampoco es que haya sido malo ni mucho menos. La derrota ante el Sevilla no debería tener más trascendencia de la de una derrota habitual. Obviamente Pellegrini tiene que analizar los fallos en ese partido para corregir movimientos ofensivos y defensivos. El madridismo no debería preocuparse ni quejarse aún pues de seguir así podría cargarse un proyecto de grandes aspiraciones.

jueves, 1 de octubre de 2009

PREMIOS TEMPORADA 2008-2009
Últimos días para participar en la votación del mejor jugador, mejor entrenador y once ideal de la temporada 2008/2009. Si queréis participar tna sólo tenéis que pulsar sobre el siguiente enlace:
http://paraisofutbol.blogspot.com/2009/07/premios-temporada-2008-2009.html

El Marsella pierde 3-0 tras dominar al Madrid en la primera parte

El Real Madrid ha hecho bien los deberes antes del doble duelo consecutivo ante el Milan, teóricamente el más difícil que tendrá que jugar, ganando sus dos primeros partidos. La sorprendente derrota del Milan ante el Zurich (por muy mal que esté el equipo de Leonardo no deja de ser una sorpresa que pierda en su casa ante el Zurich) le alivia aún más si cabe. Tampoco debería confiarse el conjunto blanco pues la temporada pasada se encontraba en una situación similar y, sin embargo, acabó casi sufriendo para pasar y lo hizo como 2º. Hoy ha ganado aunque para nada lo ha tenido fácil. Su rival, el Marsella, le ha planteado un partido muy serio, con casi toda la primera parte dominándolo. Durante ese momento la victoria se hacía factible para los de Deschamps.

Con 4 defensas, 3 mediocampistas, 2 volantes y 1 delantero el OM ha dominado durante casi toda la primera parte al Madrid, que ha salido con 3 medios (Xabi Alonso, Gago y Guti) y sin Raúl, jugando con Benzema, Cristiano y Kaka arriba. El planteamiento de Deschamps ha sido realmente bueno, adelantando la línea defensiva más de la mitad de su propio campo respecto a la portería de Mandanda y acercándola a los medios, consiguiendo ahogar al equipo blanco reduciendo el campo. Mientras Morientes intentaba molestar a los centrales (no lo conseguía del todo por su actual condición física), los volantes no dejaban recibir en corto a Ramos y Marcelo y los mediocampistas anulaban a sus homólogos. Xabi Alonso, que se situaba como pivote para crear juego, se mostraba muy impreciso en sus controles por la presión rival y Gago, que hoy ha jugado a la derecha de Xabi Alonso y en posición más adelantada en fase ofensiva, no podía romper líneas porque no le llegaban pelotas bien jugadas y sus limitaciones le impedían hacer genialidades. Sólo Guti podía zafarse alguna vez de M'Bia, Lucho y Cheyrou, que se han lucido en esos momentos. A destacar la gran actuación de M'Bia apoyado en una gran lectura de lo que sucedía y en sus condiciones físicas. Lucho y Cheyrou también han jugado bien, el primero dando criterio con la pelota y el segundo gastando mucho esfuerzo por toda la zona. El frente de ataque madridista tampoco funcionaba más allá del entramado defensivo del OM, ya que Cristiano Ronaldo, Kaká y Benzema se molestaban a menudo sin ocupar la banda derecha del campo. Esto lo ha aprovechado Taywo, que creaba superioridad para su equipo, que podía triangular tras robar en cualquier parte del campo. Además, cuando el Marsella robaba tras un ataque madridista, tampoco tenía dificultades respecto a la línea defensiva del Madrid, que no estaba adelantada, con lo cual el equipo francés podía alargar su salida de balón y llegar más fácilmente al área blanca. También hay que decir que el conjunto de Deschamps ha utilizado muy bien a Niang el cual, hoy ubicado como volante izquierdo, ha aprovechado su potencia para ganar la espalda a Ramos y castigar al Madrid en varias ocasiones.
Poco a poco el Madrid iba adquiriendo un juego más definido, un 4-3-3 con Cristiano Ronaldo jugando en banda derecha. Esto, sobre todo a partir del minuto 35, ha ido limitando al Marsella con el balón y ha dado más soluciones al Madrid cuando disponía de él, logrando trenzar al final de la primera parte algunas triangulaciones meritorias de finalizaciones peligrosas (2 de Cristiano y una muy clara de Benzema). Tras muchos minutos de dominio para el Marsella, el Madrid respiraba más tranquilo de cara a una segunda parte positiva.

Y bien positiva que ha sido esa segunda parte. Al poco de reanudarse el partido Cristiano Ronaldo se desmarcaba por detrás del lateral y el central diestros del Marsella y Pepe, que tenía el balón en campo madridista, lo veía y conseguía una magnífica asistencia en largo por detrás de la defensa que Cristiano alcanzaría para definir a la perfección ante Mandanda. Ante ese sistema tan bien planteado, con la línea defensiva adelantada, uno de los mejores recursos era buscar la espalda de los defensas y, teniendo a portentos físicos como son Cristiano, Kaka y Benzema, todavía más. De hecho debía ser un objetivo buscarlo. Estaba por ver ahora cómo replantearía el partido Deschamps. La lástima para su equipo ha sido que no le ha dado tiempo ni a pensar porque, tras sacar, el Madrid ha robado la pelota y Cristiano Ronaldo la ha liado sobremanera, como lleva haciéndolo en este arranque de temporada impresionante, marcándose un jugadón que ha acabado en penalty y expulsión para Diawara. 2-0 y, poco después, 3-0 y se acabó el partido en cuanto a emoción y espectáculo.

El Madrid ha logrado superar al mejor rival de cuantos ha tenido hasta este momento de la temporada, un Marsella que, incomprensiblemente y sin que el servidor viera el partido, perdió ante el Milan, próximo rival del equipo de Pellegrini.